Baños Lucita

June 1, 2017

Junto al parque hidalgo.

 

La ciudad es una joya histórica en diferentes aspectos culturales, y un simple paseo por sus

  calles basta para deleitarse con su brillo.
Los barrios de mayor tradición en León albergan lugares cuya historia no necesita de actores, ni decorados, ni agregados, porque no hacen falta. Algunos sitios representan un retrato hablado de la historia de la población leonesa que se mimetiza con su geografía y parecen hablar por sí solos.

Tal es el caso de los “Baños Lucita”, ubicados entre la calle Apolo y Calzada de Guadalupe, cuya infraestructura fue erguida durante la época de la Revolución y sorprendentemente aún siguen funcionando.
Francisco Javier López Perez, actual propietario del lugar, aseguró que “Baños Lucita” fueron los primeros en todo León y debido a la amplitud de sus instalaciones, aún cuenta con cerca de 40 clientes que siguen bañándose en ese lugar desde hace dos décadas.
“Mi abuelo Rafael López Gomar fue quien fundó los baños hace 110 años, él era ejidatario de Arandas, Jalisco; pero llegó a León y fundó tres pozos, es por eso que este baño tiene su propio pozo de alimentación, el terreno lo aguanta porque tiene cerca de tres mil metros cuadrados”, comentó.
Desde hace más de un siglo los “Baños Lucita” representan un punto de relajación para locales y foráneos. López narró que hace unos años todavía el lugar siempre estaba lleno de sanjuaneros, migrantes y locales.
El lugar tiene capacidad para 72 personas y su funcionamiento es de un proceso único; para sacar el agua del pozo se necesitan dos bombas; la primera levanta el agua a 40 metros desde el fondo y la segunda la impulsa los restantes 30 metros necesarios para llegar hasta la superficie.
Después se calentaba usando calderas de vapor checoslovacas de finales del siglo XX que aún pueden funcionar. Las calderas trabajan a base de madera, y se asemejan a los motores de los trenes de vapor. Hoy en día ya no se pueden encontrar las piezas necesarias para refacciones en caso de averías.
José Alfredo Jiménez, empleado, cuenta que el lugar ofrece servicio de regaderas, baños y vapor.
“El vapor es tan cómodo que hemos tenido hasta 30 personas acostadas, el área se conoce como la zona de huevo, porque nuestros clientes se llevan sus huevos crudos y terminan cocidos”, dijo.
Indicó que después de una sesión de vapor tiene que recoger cáscaras de huevos por todo el lugar.
Actualmente el negocio funciona a menos de la mitad de su capacidad, pero aun así está valuado en siete millones de pesos; y no por lo lucrativo, sino por el valor histórico que tienen las paredes y reliquias del lugar.

¿Sabias de estos baños?

 

 

 

 

 

 

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